Prevenir el cáncer puede estar en manos de todos, y en el taller también.
Con motivo del 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer 2026, desde Vemare queremos sumarnos al mensaje europeo de concienciación y prevención del cáncer de origen laboral bajo un lema claro y contundente: “Ningún trabajo vale el cáncer”.
En el día a día del taller se convive con riesgos que, en muchos casos, no se pueden eliminar por completo. Sin embargo, sí se pueden prevenir y reducir con información, formación y buenas prácticas. Ese es el camino que desde el sector estamos recorriendo de la mano de iniciativas europeas que promueven entornos de trabajo más seguros y saludables.Conocerlos es el primer paso para protegerse y, sobre todo, para cuidar de las personas que hacen posible el funcionamiento de cada taller.
Gases de escape diésel: proteger hoy, cuidar el mañana.
Los gases de escape de motores diésel están clasificados como cancerígenos de Grupo 1, lo que implica un riesgo demostrado para la salud. La buena noticia es que existen medidas eficaces para reducir la exposición:
· Sistemas de ventilación forzada y localizada
· Uso de equipos de protección respiratoria
· Información y formación continua a los trabajadores
·Aplicación rigurosa de las medidas de higiene establecidas por normativa
· Comunicación temprana de cualquier síntoma relacionado con la exposición
Los aceites de motor usados también están clasificados como cancerígenos. La exposición se produce principalmente por contacto con la piel, por lo que la prevención es sencilla y muy eficaz:
· Uso de guantes y protección ocular o facial
· Evitar cualquier contacto directo con el aceite usado
· Formación específica sobre riesgos y buenas prácticas
· Cambio y lavado rápido de la ropa de trabajo en caso de impregnación accidental
· Cumplimiento estricto de las medidas de higiene obligatorias
Son gestos cotidianos que protegen la salud a largo plazo.
Cuidar de las personas no solo es una responsabilidad, es también una inversión en profesionalidad, sostenibilidad y futuro. Talleres más seguros son talleres más fuertes.
Porque cada historia es única, pero todas tienen algo en común: un entorno de trabajo seguro puede marcar la diferencia.